La evaluación formativa involucra a docentes y estudiantes y, según sus características, usa una variedad de instrumentos para recabar evidencias de aprendizaje, las interpreta y a partir de ellas, toma nuevas decisiones sobre la enseñanza, brindando una retroalimentación oportuna y de calidad a los/as estudiantes.
La retroalimentación formativa en las prácticas docentes favorece el diálogo, ofrece informaciones que estimulan nuevas acciones, ajusta las propuestas de enseñanza, promueve la autonomía y favorece la autorregulación de competencias.
Dejo un diálogo de Rebeca Anijovich en el que profundiza este tema:

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